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Estocolmo y Milán afrontarán la elección de los JJOO de 2026 con similares opciones

Estocolmo y Milán afrontarán la elección de los JJOO de 2026 con similares opciones

Las candidaturas de Estocolmo-Are y de Milán-Cortina llegarán a la elección de la sede de los Juegos de invierno de 2026, el próximo 24 de junio en Lausana (Suiza), en parecidas condiciones, después de que la Comisión de Evaluación del COI haya elogiado sus condiciones generales, sus instalaciones y su experiencia, pero también descubierto problemas que invitan a replantear parte de los proyectos.

La dispersión y lejanía entre las múltiples sedes y las complicaciones que ello implica en transportes, alojamiento y seguridad son algunas de las observaciones recogidas por la Comisión en un informe hecho público este viernes, tras examinar las candidaturas sobre el papel y sobre el terreno.

"Ambos proyectos priorizan el legado y la sostenibilidad, con instalaciones probadas y de primera clase (...). Han asumido plenamente la filosofía de la Agenda 2020 y han puesto a los deportistas en el centro de sus planes", ha señalado como resumen el presidente de la Comisión de Evaluación, el rumano Octavian Morariu.

El informe incluye un apéndice centrado en los derechos humanos, que no hace objeciones al modelo sueco pero recuerda que en Italia "la corrupción es un problema desde hace mucho tiempo" y alude a la posible explotación de la mano de obra inmigrante por parte de las empresas de construcción.

Are, donde se disputarían las pruebas de esquí alpino y algunas de snowboard si gana la candidatura sueca, está separada de Estocolmo por 615 km. No es tanto la lejanía como "el elevado número de pruebas y la limitada capacidad" de Are lo que preocupa al COI, que señala en su documento que la localidad, de 11.500 habitantes, "podría afrontar retos operativos relacionados con el transporte y alojamiento de espectadores".

La Comisión también pone reparos a las condiciones climatológicas de Are, con exceso de viento que ya ha obligado a alterar el programa de Copas y campeonatos del mundo en esa misma sede, y a las pocas horas de luz en la zona debido a su latitud.

Los saltos de esquí serían en Falun, a mitad de camino entre las dos sedes principales, y las competiciones de bobsleigh, luge y skeleton serían, como novedad en la organización de Juegos Olímpicos, en otro país, Letonia, en la localidad de Sigulda.

Esta circunstancia no solo no inquieta al COI, sino que sus evaluadores alaban la iniciativa: "Está en línea con la Agenda 2020, que prima la flexibilidad para emplear sedes fuera del país anfitrión por razones de sostenibilidad y reducción de costes".

"Elegir Sigulda le da a Letonia una experiencia olímpica que de otro modo el país nunca podría disfrutar", dicen los examinadores.
La demora en llegar a acuerdos con las firmas privadas que deben construir las villas olímpicas es otro inconveniente citado por la Comisión.

Milán, que se quedaría con las pruebas de hielo, y Cortina, con el esquí alpino, el biatlón, el curling y los deportes de trineo, están a más de 400 km de distancia. A ellas se unirían varias subsedes que tampoco están cercanas, como Bormio (esquí alpino) y Livigno (snowboard, esquí estilo libre), a unos 200 km de Milán; el valle de Fiemme (saltos, esquí de fondo y patinaje de velocidad), a unos 300; y la Arena de Verona, a 160 km, elegida para la ceremonia de clausura y que puede presumir de ser la única instalación construida en el siglo I.

EFE / MV