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Prosiguen las tareas para recuperar el cuerpo de un minero boliviano en una mina de Chile

Prosiguen las tareas para recuperar el cuerpo de un minero boliviano en una mina de Chile

En las primeras horas de este lunes se reanudaron en una mina del norte de Chile las tareas para recuperar el cuerpo del trabajador boliviano Salomón Veizaga, fallecido junto a su hijo Denny, en un derrumbe ocurrido el pasado jueves, informaron las autoridades.

La tarea es "delicada y compleja" dijo Víctor Díaz, jefe del Cuerpo de Bomberos de Tocopilla, localidad distante tres kilómetros de la mina San José, donde ocurrió el accidente que costó la vida a Veizaga, de 45 años y a su hijo, de 19, mientras un tercer minero, Leonardo Condori, de 64 años, sobrevivió.

Ello, porque la mitad del cuerpo del trabajador está cubierto por rocas, lo que ha provocado el fracaso de dos intentos por recuperar el cadáver, que fue encontrado en la mañana de este domingo.

"Se han realizado dos operaciones de rescate para tratar de sacar el cuerpo del lugar donde se encuentra, pero (el resultado) ha sido negativo", explicó Díaz.

Por tal razón los técnicos están estudiando la mejor forma y vías para llegar al punto y extraer el cuerpo del trabajador, que murió, al igual que su hijo, en el momento mismo del accidente, a las 23.00 GMT del pasado jueves, dijo a los periodistas el ministro chileno de Minería, Baldo Prokurica.

"Se están haciendo acciones para poder llegar al lugar donde se encontró el cuerpo de este minero, con el compromiso de resguardar la vida de los rescatistas, porque el lugar para acceder y para sacarlo es peligroso", advirtió Prokurica, que ha estado en el lugar desde el mismo día del derrumbe.

Según las autoridades, el cuerpo del hijo de Veizaga ya fue entregado a su familia, luego que el Gobierno boliviano iniciara los trámites para la repatriación de su cuerpo hasta la ciudad de Santa Cruz, donde residen.

En tanto, Leonardo Condori fue dado de alta del hospital de Tocopilla, donde fue tratado de las lesiones que presentaba, todas de carácter leve.

"Solo quiero agradecer. La experiencia fue terrible y no quiero que nadie la pase", dijo el minero, que trabaja en Chile desde hace ocho años, al diario El Mercurio de Antofagasta.

"Yo era quien golpeaba para dar respuesta a los rescatistas, no perdí esperanzas pues sabía que mi hermano no me iba a dejar, lo sabía bien. Estaba consciente de todo, sabía a lo que estaba expuesto", añadió Condori.

Fernando Condori, su hermano, es también un minero experimentado y desde el primer momento se unió a los grupos de rescate para colaborar.

Los tres mineros bolivianos trabajaban en la reparación de unos ductos de ventilación e instalar un equipo de perforación, a 70 metros de profundidad, cuando ocurrió el derrumbe en la mina, situada unos 1.570 kilómetros de distancia de Santiago. EFE

RA